Caminante no hay camino se hace camino al andar

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Publicado el 31 de Diciembre del 2015


Caminante no hay camino se hace camino al andar

“Lo que soy o lo que me ha ocurrido es por mis padres, maestros, vecinos, amigos, por mi entorno social, por el gobierno, por Dios; en fin, todos son culpables menos yo de todo lo malo en mi vida”; es lo que comúnmente dice la gente. Todo eso puede influir en nuestras pisadas, pero no las causan porque esa responsabilidad es completamente nuestra. No hay nada en nuestra vida actual que no hayamos ocasionado nosotros mismos. Por pequeña que haya sido nuestra acción, por pequeño o imperceptible que haya sido nuestro paso, éste dejó un vestigio y afecta a los siguientes. De esta manera, sea para el bien o el mal de nuestra vida, se debe dejar de atribuírselo a nuestro exterior y volverse hacia sí mismo.

Si bien estos dos aspectos, el de no poder volver al pasado y el de que somos los responsables de nuestro propio andar, traen algo de melancolía o molestia; el último punto compensa ambos, pues brinda el ánimo, fuerza y entusiasmo necesarios para seguir caminando. Éste es la inexistencia de una senda por la cual andar. Muchos creen en un destino, en que todos tienen ya trazada su trayectoria de vida por algún ser o fuerza superior; a pesar de ello, me uno a Machado y Serrat para decir que no hay destino, sino consecuencias de lo hecho ayer. Prueba de esto, tenemos al pasado mismo, pues si miramos bien cada una de nuestros actos pretéritos, podemos observar claramente cómo todos ellos tuvieron un efecto en nuestra vida. No hay una vía ya marcada por la cual debemos pasar, sino que nuestras pisadas la van formando.

Este conocimiento, sin duda, te brinda una esperanza; pues saber que no hay destino y que tú eres quien va formando su propio sendero al caminar, te permite cambiar en tus siguientes pasos si no estás conforme con lo que eres ahora. El rumbo que desees tomar, con quien te quieras acompañar o a quien quieras seguir, dependen de ti. Entonces es mejor pensar en nuestra siguiente caminata, atendiendo a la dirección o al lugar a donde quieres llegar, pues esto te hace seguir caminando, es decir, viviendo.

Caminante no hay Camino

Finalmente, espero que podamos mirar al año 2015 sólo para contemplar nuestro tránsito por él, no para anhelar o lamentar lo que hicimos, sino para aprender; pues somos conscientes de que pertenece a nuestro pasado que no retornará. Permitiéndonos así, verlo con optimismo y ánimo por todas las cosas vividas, pues nos han formado y entonces son ganancias en vez de pérdidas. De la misma forma, estar con ánimo de caminar hacia el nuevo año 2016, a fin de poder tomar decisiones sabiendo que lo hecho hoy tendrá consecuencias en nuestro futuro.



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